Parador de Villafranca del Bierzo

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Parador de Villafranca del Bierzo
Villafranca del Bierzo

Avda. Calvo Sotelo, 28
24500 Villafranca del Bierzo (León)

Reservas

Como cambian los tiempos. Antes, llegar al Bierzo desde Madrid o desde otros rincones de España era una odisea. Era la antesala de una Galicia que ya se presentía en paisajes, costumbres y arquitectura, pero todavía era un mundo aparte, casi secreto. El Bierzo vive una segunda Edad de Oro, ayudado en gran parte por la nueva autovía, que ha puesto a esta comarca leonesa a pocas horas de Madrid y a un rato de Galicia. El progreso ha llegado, pero quedan todavía muchos rincones bercianos anclados en el medievo o incluso en el mundo romano. En contraste con las ciudades y los pueblos activos, como Ponferrada o Villafranca, el resto del Bierzo es un mundo de valles escondidos y angostas carreteras que se agradecen mucho cuando uno va buscando un lugar diferente.

Para la villa de Villafranca del Bierzo, antigua estación del Camino de Santiago, el parador es casi un chalet grande, que con sus formas y sus materiales nos recuerdan a esas grandes casonas de labriego gallego que están al otro lado del monte do Cebreiro. Es un establecimiento modesto, lejos de los grandes castillos, monasterios y palacios que acostumbra a habilitar la red de paradores, pero se agradece mucho su ambiente familiar, que hace sentir como en casa. La decoración sigue el estilo español propio de la red. La parra que protege el acceso al edificio principal parece un homenaje a los nuevos vinos del Bierzo, la materia prima de siempre, pero con un aire más sofisticado. Eso mismo se puede aplicar al hotel.

Muebles castellanos de madera, una cálida chimenea en el salón para los días de invierno, que aquí son más templados que en el resto de León, y unos magníficos ventanales que dejan entrar la luz. Taquillones, sillas y lámparas de forja y cómodos sofás completan el conjunto.

A la hora de comer, el muestrario es generoso y los platos de Luis González han obligado a más de un peregrino a caer en la gula, que sigue siendo pecado, aunque de perdón fácil. Si empezamos con un platito de quesos de Léon, podemos seguir con un asadillo de pimientos del Bierzo con cecina o unas alubias de la Bañeza estofadas. El bacalao a la berciana con pimentón compite con el zancarrón de ternera con vino Mencía. Los caldos suben cada año su nivel de calidad. Hay que dejar un hueco para los postres, como el pastel de pera y manzana reineta del Bierzo o la otra opción más reconocida, los higos dulces con helado de leche merengada.

Después de este menú, la decoración queda en segundo plano. Fuera esperan las mansiones y conventos de Villafranca e incluso su castillo del siglo XV, en lo alto, su calle del Agua, llena de sabor aristocrático y flanqueada por palacetes, caserones, conventos y la colegiata gótica. Pero sobre todo, la iglesia de Santiago, magnífico Románico del siglo XII, donde los peregrinos que se encuentran enfermos y no pueden seguir el viaje, consiguen el mismo Jubileo que si hubiesen llegado a Santiago. Sólo tienen que postrarse ante la puerta del Perdón de este templo. Y es que Villafranca del Bierzo sigue siendo una importante población del Camino de Santiago y llegó a ser capital de provincia en el siglo XIX. A unos cuatro kilómetros al sur, subimos al castillo de Corullón, un mirador magnífico sobre la hoya del Bierzo.

Reservas

DATOS ÚTILES
HABITACIONES: 28 dobles (10 con cama de matrimonio) y una con salón.
SERVICIOS: Jardín, restaurante y bar, antena parabólica.
PRECIO: Desde 60 euros | TIPO DE HOTEL: Regional | LOCALIZACIÓN: Naturaleza
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