Parador de Vielha

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Parador de Vielha
Vielha

Carretera del Túnel, s/n
25530 Vielha (Lleida)

Reservas

Hasta hace no muchos años, para relajarnos no teníamos más que dar un paseo, dormir la siesta, charlar con los amigos o leer un libro al calor de una chimenea. Y en esto, llegaron los spas, que ya nos parecen imprescindibles en un buen hotel. A la hora de disfrutar, cualquier excusa es buena y la versión trendy, cool o fashion rápidamente transformó aquellos balnearios de toda la vida, más pendientes de los problemas médicos que de nuestra belleza.

A los paradores también llegaron los spas, y lo hicieron como han hecho siempre las modas de fuera: por el norte, por Cataluña. El primer parador con spa fue el de Vielha, capital del Valle de Arán, en el Pirineo Catalán, un lugar tradicionalmente visitado por esquiadores y amantes de la naturaleza. Ya no son los aguerridos excursionistas de otros tiempos, sino gente que quiere disfrutar a tope de la vida, en invierno y en verano, porque con nieve o con sol merece el cuerpo unos cuidados.

Y el parador de Vielha fue el primero de toda la red que apostó por los spas de montaña. Se reabrió en 2003 completamente remodelado tras una reforma integral que lo ha convertido en un verdadero centro deportivo y lúdico en pleno Valle de Arán. La guinda desde luego es el spa, con unas instalaciones que por sí mismas ya merecen el viaje y que incluyen una piscina de agua caliente exterior y un jacuzzi que se pueden disfrutar al aire libre, rodeados de nieve por todos lados.

Una experiencia muy recomendable y sobre todo estimulante. Es el complemento perfecto para las largas jornadas de esquí y una propuesta alternativa para los días en los que el mal tiempo nos impide disfrutar del deporte al aire libre.

Otro elemento espectacular y llamativo es su restaurante circular acristalado, con unas vistas panorámicas de las montañas pirenaicas que excusan cualquier otra decoración. Atractivo también es el solarium exterior con solado de madera y pasarelas, un magnífico balcón para relajarse mientras se contemplan las cumbres nevadas. En torno al parador, el jardín se integra en el paisaje, pero con piscina para los calurosos días del verano, que también los hay.

Todo el edificio está construido al más puro estilo aranés, con inclinados tejados de pizarra negra que condicionan su interior. Exteriormente, parece una atalaya sobre el valle e, interiormente, nos sorprende por la luz que entra a raudales a través de las cristaleras. Hubiera sido un crimen no incorporar las magníficas vistas de las montañas del Valle de Arán en su interior. Pascua Ortega, responsable de su decoración, convierte cada cristal en un cuadro. Todo es cómodo, moderno, funcional y muy cálido.

No olvidamos los fogones, que en lugares de montaña son imprescindibles. Julián Roque transforma los platos más tradicionales, que se agradecen tras una larga jornada de actividades: olla aranesa, civet de jabalí o pescajus con crema sirven de reconstituyente y antiestrés tanto o más que una jornada en el spa.

Reservas

DATOS ÚTILES
HABITACIONES: 87 dobles, 24 con salón y siete con cama de matrimonio.
SERVICIOS: Restaurante, spa, salón de fumadores, piscina de verano, parque infantil, jardín, sala de juegos.
PRECIO: Desde 60 euros | TIPO DE HOTEL: Moderno | LOCALIZACIÓN: Montaña
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