Parador de Trujillo

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Parador de Trujillo
Trujillo

Santa Beatriz de Silva, 1
10200 Trujillo (Cáceres)

Reservas

Trujillo, ciudad extremeña famosa por sus hombres grandes que, surcando los mares, se fueron a descubrir otros mundos. Castillo, murallas, palacios y demás patrimonio monumental se complementan con una rica gastronomía, fruto de la tradición y el amasijo de culturas que fue Trujillo a lo largo de los siglos.

No muy lejos de la plaza Mayor, entre callejas y plazuelas que parecen no llevar a ninguna parte, aparece este viejo edificio que rezuma historia por sus gruesos muros. No es un convento cualquiera, que éste fue de clausura y de entre sus paredes no salían las monjas concepcionistas nada más que al cementerio. Incluso puede presumir de haber alojado a la hija de Pizarro, héroe local como bien muestra su escultura ecuestre en la plaza Mayor.

Es un convento muy acogedor, que guarda aires de casa pudiente de labranza en la ribera del Tajo. Sus dos claustros, sus largos pasillos y las antiguas celdas, transformadas hoy en dormitorios, le dan un aire austero que puede llevar a engaños.

Los decoradores han tenido buen cuidado de dar nuevos brillos a los espacios de siempre. El que esté esperando habitaciones de decoración clásica se llevará una sorpresa, y es que en Trujillo siempre fueron de avanzadilla y nos encontramos con unos cabeceros plateados, unas colchas modernas, lámparas futuristas y, en general, una mezcla ecléctica con mucho sentido. Por supuesto que no faltan las críticas, pero en este caso son injustificadas, porque ese punto de agresividad decorativa es sumamente bien recibida por muchos clientes. Desayunar en una capilla no es una herejía, es más una forma de dar gracias a la buena vida.

Por eso, se puede recomendar para quien quiera cambiar de rumbo en la vida. Qué mejor combinación que la quietud del convento y el ejemplo de los grandes conquistadores a la vuelta de cada esquina. Seguro que en el Parador de Trujillo se puede uno reinventar a sí mismo y, si no sucede, al menos habrá pasado unos días de descanso y habrá disfrutado de la buena mesa.

En el restaurante, podemos empezar con un buen gazpacho. Pero ojo que el extremeño es muy distinto al andaluz y, además, lleva mucho comino. Lo mismo sucede con el ajo blanco, que en apariencia es el mismo, pero luego lleva su secretillo. Ternera retinta es otro de los platos de Extremadura y aquí la hacen a la parrilla. Hay que animarse y probar las ancas de rana que, para más señas, son de charca. Los postres son un buen homenaje a la repostería de clausura, con dulces y pasteles de los conventos vecinos.

Como ya llegamos tarde al descubrimiento de América, siempre podemos olvidarnos de nuestra dieta e ir de convento en convento para ver qué torno guarda las mejores delicias del horno. La elección no va a ser fácil.

Reservas

DATOS ÚTILES
HABITACIONES: 43 dobles, siete con salón.
SERVICIOS: Antena parabólica, bar, piscina de temporada, restaurante, jardín.
PRECIO: Desde 60 euros | TIPO DE HOTEL: Convento | LOCALIZACIÓN: Ciudad
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