Parador de Tortosa

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Parador de Tortosa
Tortosa

Castillo de la Zuda, s/n
43500 Tortosa (Tarragona)

Reservas

Después del almuerzo aún queda el regusto de un excelente café con unas garrofetas del Papa Luna. Tortosa es una ciudad intensa en su historia y sus placeres se reflejan en el día a día. Con la luz de la tarde, ofrece la imagen de cuento de un castillo de torreón cuadrado, inaccesible, dominando la ciudad. La escenografía casi obliga a que aquí tengamos un parador.

La cuesta de subida al parador impresiona y más aún entrar por el portalón de acceso a esta magnífica fortificación que domina un buen tramo del Ebro y todo el casco viejo de Tortosa. Y cerrando el escenario, las sombras de las montañas de Beceite. Un lugar de abolengo, majestuoso, estratégico, que ya desde época romana fue un bastión defensivo para dominar la desembocadura del Ebro y el acceso al interior de la península a través de su cauce.

Aquí se instalaron los romanos, con el nombre de la antigua Dertosa y, más tarde, los musulmanes con Abderramán III, que fueron los que construyeron en el siglo X este fabuloso castillo. Pero la cosa no quedó allí: el castillo siempre ha sido disputado. El Conde Berenguer IV lo conquistó y, para agradecer a los Montcada y a los templarios su ayuda en la batalla, se lo regaló.

Estos lo adornaron con algunos detalles góticos, como los ventanales y una colección de magníficas chimeneas de las que aún podemos disfrutar en el parador. Y siguió pasando gente: fue Tribunal de Justicia en la Edad Media y fortaleza defensiva en la Edad Moderna. Hoy, su mayor tesoro son sus vistas impresionantes, que ya no contemplan los astilleros que tuvo Tortosa hasta principios del siglo XX, pero sí el conjunto de la ciudad y el río que llega hasta aquí desde Reinosa, para desembocar muy cerca en un Delta que es un santuario natural.

En la decoración hay pocas concesiones a las vanguardias. Nos sentimos como los caballeros templarios, cuando atravesamos su portalón para instalarnos cómodamente en sus habitaciones y salones, arropados por un mobiliario clásico, vigas de madera en los techos, muros con motivos árabes y ventanales góticos en el comedor. Las habitaciones, en el mismo estilo español, algunas con camas de dosel con tupidos cortinajes, abren sus ventanas y balcones a una galería corrida de madera sobre un gran patio posterior. Las vistas son maravillosas. Una de las joyas es la piscina, pequeña pero en lo alto del castillo, para bañarse dominando la situación desde las almenas.

Reservas

DATOS ÚTILES
HABITACIONES: Dispone de 54 dobles, 10 con salón y ocho con cama de matrimonio.
SERVICIOS: Restaurante, garaje, cambio de moneda, piscina de temporada, jardín.
PRECIO: Desde 60 euros | TIPO DE HOTEL: Castillo | LOCALIZACIÓN: Ciudad
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