Parador de Mojácar

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Parador de Mojácar
Mojácar

Paseo del Mediterráneo, 339
04638 Mojácar (Almería)

Reservas

Da gusto estrenar. Por supuesto, esto vale también para los paradores en esta ronda de renovaciones que han emprendido en los últimos años. Un buen ejemplo lo encontramos en el de Mojácar, que ha pasado de ser un correcto hotel de playa, que apenas se diferenciaba de otros muchos de nuestras costas andaluzas, a ser un rincón moderno, cargado de sensaciones.

Se ha reinaugurado en 2008 y como uno espera, todo es agradable y novedoso, funcional y elegante. Las zonas exteriores son un buen ejemplo, con esas sombrillas cuadradas, como un damero gigante en la terraza por encima de la piscina. Los suelos de madera, un confortable mobiliario de exterior y la música adecuada lo convierten en el lugar perfecto para un buen aperitivo o un momento chill-out .

Las líneas racionalistas de los años 60 se han adaptado a las necesidades del siglo XXI. Una sencillez cargada de luz que dice mucho del nuevo turismo en Almería. Un buen reflejo lo tenemos en sus habitaciones, muy funcionales pero con todo lo que se espera, camas poderosas y envolventes, suelos de madera con un delicado punto de calidez y una acertadísima elección de colores en los espacios comunes y en todo el mobiliario. Esas rayas casi infinitas y esos grandes espacios en blanco que nos hablan de la arquitectura popular de la zona.

Pero lo que más se agradece aquí, al borde del mar, en la playa de Mojácar, es el espacio y la luz. Espacio tenemos todo el que queramos, en este edificio de baja altura, dispuesto en horizontal. Sólo unos amplios jardines nos separan del mar. La luz entra a raudales por unos enormes ventanales que rompen los conceptos de interior y exterior. Un buen ejemplo es el restaurante, donde nos podemos refugiar de los calores del medio día para disfrutar de un ajo colorao , una olla de trigo o el obligado arroz a la garruchera , que son algunas de las creaciones de Andrea Boyer.

El parador no está donde uno espera, en lo alto de Mojácar, ciudad que todavía guarda parte de ese ambiente hippy -sofisticado, con sus casas sobre la falda de la montaña, sino en la playa, a un kilómetro y medio de la ciudad. Al final, es mucho más cómodo, aunque no tiene el tipismo de la vieja Mojácar. Siempre habrá un hueco para salir por la noche por Mojácar, con sus buenos sitios de copas y algunos rincones más que agradables.

Mucho ha cambiado el pueblo respecto a los maravillosos años 60 en los que hippies europeos y americanos descubrieron este rincón de la costa almeriense y el pueblo se llenó de pintores, escritores, pianistas y hasta el único torero británico que se conoce. Algunos se quedaron y hoy son sus hijos los que se empeñan en seguir la tradición cultural y artística de Mojácar. Entre todos y con la población local muy concienciada han logrado mantener rincones como el Mirador de la Plaza Nueva, que domina el Valle, la Plaza Flores, de la que arranca el antiguo barrio judío de calles laberínticas, o la Cuesta de la Fuente bellísima y empinada.

Reservas

DATOS ÚTILES
HABITACIONES: 78 dobles (11 con cama de matrimonio) y nueve individuales.
SERVICIOS: Jardín, bar, salón de conferencias, restaurante, pista de tenis, parking...
PRECIO: Desde 60 euros | TIPO DE HOTEL: Moderno | LOCALIZACIÓN: Mar
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