Parador de Jávea

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Parador de Jávea
Jávea

Avda. del Mediterráneo, 233. Playa del Arenal
03730 Jávea (Alicante)

Reservas

Entre el cabo de San Antonio y el de La Nao, el Mediterráneo despliega una de sus caras más amables: los pinos se acercan al mar en la zona de Jávea y mantienen rincones pintorescos y frescos a pesar de la densidad turística de la provincia de Alicante. Jávea ya contaba con pobladores en la Prehistoria porque, aún siendo primitivos, aquellos pueblos se dieron cuenta de que era un lugar óptimo para vivir.

Cuando en 1965 se inauguraba este parador, en España, como una película de Cine de Barrio, abundaban los seiscientos, la falda corta y muchas ganas de entender al turista. Javea era un lugar perfecto, con un mar delicadamente azulado y con una costa tan recortada como mágica. El lugar escogido para este parador era emblemático: Junto a la Playa del Arenal, como queriendo emborracharse de luz al amanecer para disfrute de un día de playa.

Los dibujos del arquitecto J. Osuna fueron un templo de racionalismo y modernidad para la época. Líneas rectas que se cruzan en una correcta proporción, con mucha sensatez. Cuatro filas de balconadas con delicada simetría sobre un pequeño cabo rocoso. No es un lugar de los que hay historias que contar o un pasado sorprendente, pero es una de las propuestas más agradables para alojarse en esta costa, en la que parece que siempre queda algo por construir. Podría ser un hotel más de playa, pero cuenta con elementos que lo hacen sumamente singular.

En primer lugar su jardín. Un lugar mágico, saturado por palmeras, buganvillas y toda clase de arbustos. Un lugar tan sensual como cuidado, que rompe con sus siluetas las formas geométricas del edificio principal. Por otro lado, estamos en un Parador y esto se nota en el estilo, el servicio y ese generoso uso de los espacios. Si además las vistas son excepcionales y el clima es amable, elección perfecta. No se puede pedir mucho más a un buen hotel de playa.

Las habitaciones son amplias y confortables y, como era de esperar, con grandes balcones sobre el Mediterráneo. Con las modas también cambian los colores. Con la última reforma se ha apostado por los colores mediterráneos, predominando el azul y el blanco, mientras que en las zonas comunes lo que predomina es el verde de los jardines que se asoman tras los grandes ventanales. Los detalles modernos se agradecen cuando uno se instala en un parador, particularmente en los cuartos de baño que aquí son estupendos, en mármol blanco y con bañeras de hidromasajes.

No podemos irnos sin la obligada visita al restaurante. Nicolás Linares es toda una institución en la casa. ¿Su especialidad? Evidentemente, los arroces, como no podía dejar de ser. Pero también hay hueco para una fideuá, que nunca defrauda, o para las fantásticas verduras. Guisos de habas o judías de Garrofa. Las alcachofas son imperdonables. La espectacular vista de la terraza va incluida en el precio.

Reservas

DATOS ÚTILES
HABITACIONES: 70 dobles.
SERVICIOS: Jardín, piscina exterior, bar, salón de estar...
PRECIO: Desde 60 euros | TIPO DE HOTEL: Moderno | LOCALIZACIÓN: Mar
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