Parador de Hondarribia

PARADORES >PAÍS VASCO > ...


Parador de Hondarribia
Hondarribia

Pza. de Armas, 14
20280 Hondarribia (Guipúzcoa)

Reservas

Poco hay que hacer para que un parador en Hondarribia sea un lugar llamativo. Convertirlo en un buen hotel y un lugar lleno de encanto es otra cosa, pero en esta ocasión se ha logrado con sobresaliente.

Por fuera, sigue siendo una enorme y llamativa edificación del siglo X, sin apenas ventanas, como le corresponde a una auténtica fortaleza medieval, con gruesos muros y con un aspecto incluso intimidante por su austeridad, sin adornos ni florituras. Por dentro, ha conseguido una recuperación casi magistral de un contexto medieval reconvertido en cómodos espacios para el viajero del siglo XXI.

Todo el que va por la antigua Fuenterrabía, se detiene en su Parador, aunque sea para tomar un café -no hay restaurante- y se queda maravillado por sus altísimos techos, más altos todavía en proporción con la estrechez de ciertos espacios. Aquí la simetría no se conoce mucho. Hasta en las habitaciones se ha aprovechado sabiamente esta impresionante altura para sacar dúplex medievales.

Si volvemos al vestíbulo, seguro que nos dejamos impresionar. El ambiente es realmente histórico y juega con la belleza de la piedra desnuda en las paredes para mantener la solemnidad de una empinada escalera por la que debió de subir, en otros tiempos, el mismísimo Sancho Abarca de Navarra, que fue quien lo levantó en el siglo X, o el emperador Carlos V, que lo reforzó para impedir el asedio de los franceses del otro lado del Bidasoa. En aquella época, primero se peleaba y luego se negociaba.

No faltan los imprescindibles detalles de una ambientación medieval: cañones, ballestas, lanzas y armaduras. Los ornamentos están en línea, con lámparas de forja y artesonados sólidos, que se suavizan con algunos detalles como lámparas industriales y tapicerías de tonos pastel. Los tapices y terciopelos parecen haberse quedado en el baúl.

Las habitaciones son austeras, pero, a cambio, tienen un completo equipamiento y rincones acogedores que aprovechan los recovecos dejados por la antigua disposición de la fortaleza. Lo mejor de todo, las vistas sobre el estuario del Bidasoa, que se disfrutan sobre todo desde la terraza-galería de la primera planta: una panorámica realmente impresionante, por la que ya merece la pena alojarse en este parador. Es perfecta para tomar el aperitivo contemplando los barcos sobre las aguas.

Hay otra opción más íntima: el balcón escondido en la tercera planta, con dos cómodos sillones y mucho más privado. En el patio interior se han respetado los muros originales y la hiedra toma posiciones como un jardín colgante que ya no es fruto del abandono. Todo tiene mucho de teatralidad, con toda esa épica de las fortalezas en ruinas. Grietas, humedades y muchas ganas de cargarse de leyendas.

El gran lujo del parador es, sin duda, su situación, en la parte más alta de la ciudad, en la plaza de Armas y junto a la iglesia de Nuestra Señora del Manzano. Desde allí, es obligado pasear por esas calles que siempre jugaron un papel estratégico en la relación con nuestros vecinos franceses, que están a un paso. Hendaya es el pueblo de al lado.

Por eso, la lista de huéspedes es casi interminable: desde Carlos V, Felipe III o Felipe IV a reinas como Isabel de Valois (la tercera esposa de Felipe III), que, como otras reinas francesas, entraba siempre por la frontera de Hendaya para desposarse por poderes nada más llegar a este punto. Pero fue la reina María Cristina, que había hecho de San Sebastián su lugar de veraneo, quien logró que se rescatara de la ruina en que se había convertido la fortaleza. Con su conversión en parador en 1968, los fantasmas de muchos años se fueron al otro lado del río.

Reservas

DATOS ÚTILES
HABITACIONES: 29 dobles, tres con cama de matrimonio y cuatro individuales.
SERVICIOS: Antena parabólica, bar, cambio de moneda...
PRECIO: Desde 60 euros | TIPO DE HOTEL: Castillo | LOCALIZACIÓN: Ciudad
PARADORES.COM.ES | 2010 | LSSI