Parador de Gredos

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Parador de Gredos
Gredos

AV-941, km. 10
05635 Navarredonda de Gredos (Ávila)

Reservas

Curva a la derecha, curva a la izquierda, dejamos la Venta Rasquilla y el desvío del Puerto del Pico. Se cruza un caballo suelto y dos vacas nos vigilan desde un prado. Al fondo, un rebaño de ovejas y un pastor que las conduce con la ayuda de su mastín. Estamos en la vertiente norte de Gredos, en el corazón de Ávila, en la tierra que impresionó a Unamuno y donde todavía se practica la trashumancia. Algunas cosas siguen igual que hace 80 años, cuando se creó la red de Paradores. El destino quiso que el primero fuese el de Gredos. Un refugio en el valle del Tormes, un lugar casi secreto, apartado de los caminos habituales, donde hasta entonces era frecuente el paso de caballerías.

Su ubicación es espectacular. A sus pies, una impresionante masa boscosa y, al fondo, todas las crestas del Circo de Gredos. Más de uno piensa que tiene incluso un aire escurialense por sus dimensiones y sus volúmenes compactos de piedra gris y pizarra. Este primer parador fue un deseo real, concretamente un capricho de Alfonso XIII, que descubrió los encantos de las faldas de Gredos y, más en particular, la abundancia de su caza.

Monarcas, aristócratas y magnates de todo el mundo han visto en la cacería de la famosa cabra montés un reto personal. Fue Alfonso XIII quien mandó construir entonces la llamada Trocha Real, una senda que desde Navarredonda conduce hasta la Laguna Grande de Gredos. Hizo construir también un pabellón de caza que daría lugar al parador nacional, un lugar que durante décadas ha sido el principal punto de encuentro de los amigos del buen vivir en la zona.

El interior refleja muy bien su pasado. El tiempo ha dejado por aquí un aire vetusto y reciamente castellano, pero adaptado a los tiempos modernos, con sus chimeneas para calentarse, que estamos en Gredos y las noches son frías incluso en verano. Todavía mantiene ese estilo de cómodo refugio de caza de sus orígenes, con sus tapicerías a cuadros, sus habitaciones de colores cálidos y sus cuadros campestres con escenas del trabajo cotidiano. Trillar, segar, escardar o arar no eran simples elementos etnográficos.

Estos muros, estos salones y estas chimeneas han visto pasar a Alfonso XIII pero también a otras muchas personalidades. Pero el parador de Gredos presume sobre todo de haber sido el lugar donde se reunieron los padres de la Constitución en 1978, concretamente en su Salón del Silencio, que si pudiese hablar nos contaría muchas discusiones y muchos momentos de tensión, pero también de consenso.

Sigue siendo un buen sitio para los cazadores y pescadores, pero ahora los que llegan son sobre todo excursionistas o montañeros que suben a la Laguna de Gredos, montan a caballo por estos valles del Tormes o del Corneja o se animan a subir hasta las Cinco Lagunas. También los hay que vienen atraídos por las buenas patatas revolconas de la zona, los judíones de la cercana Barco de Ávila o los guisos y asados.

En los alrededores, los pueblos mantienen a pesar de los montañeros y del turismo de fin de semana, un cierto aire antiguo, con sus pequeñas iglesias parroquiales, sus gallinas sueltas, mujeres de negro, regatos de agua por las calles, fuentes de caño en las plazas y donde son prácticamente desconocidos los rótulos luminosos. Bendita tierra, que parece desconocer el progreso.

Reservas

DATOS ÚTILES
HABITACIONES: 56 dobles, 14 con cama de matrimonio y dos con salón.
SERVICIOS: Jardín, restaurante, bar, ascensor, tienda, antena parabólica...
PRECIO: Desde 60 euros | TIPO DE HOTEL: Moderno | LOCALIZACIÓN: Campo
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