Parador de Fuente Dé

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Parador de Fuente Dé
Fuente Dé

39588 Fuente Dé (Cantabria)

Reservas

Llegar hasta Fuente Dé no es fácil, pero casi ningún visitante de Cantabria se resiste a intentarlo. Está en el corazón de los Picos de Europa y para llegar hasta allí hay que atravesar el angosto desfiladero de la Hermida. Son 20 kilómetros de curvas entre paredes casi verticales, perfecto para los amantes del slow-drive , para disfrutar de la vida con otro sentido... Así entramos en la comarca de Liébana, un valle casi oculto donde ya encontraron refugio, soledad y espiritualidad hace más de mil años muchos eremitas y monjes. Posiblemente, el ejemplo más famoso es el monasterio de Santo Toribio, principal lugar de peregrinación de toda la comarca, centro de celebraciones para los años del Jubileo.

Pero Fuente Dé está todavía más allá de Potes, que siempre ha sido la capital de los montañeros que suben a Picos, y de Santo Toribio. La carretera es complicada pero preciosa y se hace casi corta para llegar al impresionante anfiteatro montañoso que es Fuente Dé, del que parte el famoso teleférico que lleva hasta las cumbres. Y allí, a los pies del teleférico, casi por milagro, aparece un fantástico hotel de montaña. Un parador moderno y confortable para establecer nuestro campamento base y recorrer el corazón de los Picos de Europa.

Las primeras 10 habitaciones del edificio inicial se vieron ampliadas hasta 77 en los años 70. A pesar de ser un edificio de nueva planta y de diseño poderoso, la construcción se minimaliza ante un escenario tan dramático. La estructura exterior de piedra y madera no desencaja con el entorno, pero sorprende en una escenografía casi operística. Realmente, un clásico para los aficionados a la montaña, o al trekking como se dice ahora.

Para el cliente, el lugar tiene un inconfundible toque parador. No hay aquí muebles clásicos o, si los hay, son pocos. Domina lo confortable y lo cómodo, y el cálido mobiliario de madera y cuero logra recrear ese calor de hogar que tanto se aprecia en los rincones de montaña. Los espacios comunes tienen un aire de casa de amigos.

Sus habitaciones se asoman por unos inmensos ventanales y terrazas a la naturaleza y las chimeneas reconfortan cuando llega el frío. Hay espacio, mucho espacio, para el encuentro y la charla cuando cae la noche y comida sabrosa y contundente en su restaurante para afrontar las marchas, el deporte o el frío: platos caseros cántabros, como el cocido lebaniego, perfecto para medir nuestras fuerzas en la montaña. Otras opciones más sutiles son el solomillo al queso de Tresviso, el lomo de lubina enroscada con tocino ibérico sobre salsa de marisco o el cordero lechal asado con flores de tomillo. De postre, espuma de té helado al aroma del orujo lebaniego.

Cuando cae la noche, que en invierno es muy pronto, encontramos otras propuestas, como echarnos un futbolín, la obligada partida de mus en la sala de juegos o refugiarnos con un buen libro ante la chimenea. En verano, lo que apetece es salir fuera y disfrutar de la amplia pradera que se extiende en torno al parador.

Reservas

DATOS ÚTILES
HABITACIONES: 54 dobles, 18 con cama de matrimonio y seis individuales.
SERVICIOS: Restaurante, tienda, jardín, zona de juegos infantiles, antena parabólica, cambio de moneda, bar.
PRECIO: Desde 60 euros | TIPO DE HOTEL: Moderno | LOCALIZACIÓN: Montaña
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