Parador de Cruz de Tejeda

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Parador de Cruz de Tejeda
Cruz de Tejeda

35328 Cruz de Tejeda (Las Palmas)

Reservas

Cuando Miguel de Unamuno contempló el Roque Nublo con sus 1.700 metros de altura, y los roques de El Fraile y El Bentayga junto a él, exclamó: «Parece todo ello una tempestad petrífica». Incluso podía observar la silueta del Teide en la vecina isla de Tenerife. Ese paisaje mágico es el que contemplan huéspedes, visitantes y curiosos que llegan hasta el novísimo parador de Cruz de Tejeda, reinaugurado en febrero de 2009.

A primera vista es una construcción típica canaria. Blanco y negro, con piedra volcánica, paredes encaladas y remates de madera oscura. Los sueños del artista canario Samuel Hernández fueron plasmados sobre los planos de su hermano, el arquitecto Néstor. Básicamente, es la remodelación de la antigua hostería la Cruz de Tejeda, que abrió sus puertas en 1945 y que ya necesitaba una buena reforma.

¡Atención clientes! Todo a estrenar, incluido un spa impecable. Piscinas abovedadas, poderosos chorros de agua... El resto es un delicado brochazo de sencillez. Habitaciones generosas en metros y cómodas en su planteamiento. Linos, algodones y un mobiliario cargado de detalles, más propio de un hacendado pudiente que de un lugar abierto al público.

Pero lo que realmente es un lujo en el nuevo parador son sus vistas. Está casi colgado de un acantilado, en el punto central de la isla de Gran Canaria. Detrás de un impresionante mar de pinos se contempla el océano Atlántico. La piscina es impactante y llega a dar vértigo. Se cuelga, literalmente, en un equilibrio inquietante sobre el bosque de pinos. Deliciosa sensación de ingravidez en medio de estos volcanes que modelan el interior de la isla. Las vistas desde la terraza son aún mejores, con un mirador que domina todo el entorno.

El parador debe su nombre a la cruz de piedra labrada que servía de orientación a los vecinos desde el siglo XII y que hoy preside la entrada del parador. Es éste el centro geográfico de la isla, el lugar donde confluyen los antiguos caminos reales que hoy sirven para que los senderistas se adentren por el interior de Gran Canaria. Estamos lejos de todo, o de casi todo, en medio de un paisaje volcánico de atormentada fisonomía.

En el capítulo gastronómico, su baifo (cabrito) es casi tan suave como su potaje de berros y el conejo con salmorejo compite con las papas arrugás . Como sorpresa, un self-service de lujo, llamado El Mirador, que demuestra que la elegancia es más sutil que la cuenta a la hora de pagar.

Reservas

DATOS ÚTILES
HABITACIONES: 43 agradables habitaciones, dos con facilidades para minusválidos y una junior suite . Todas cuentan con acceso gratuito a Internet.
SERVICIOS: Jardín, antena parabólica, salón de conferencias, spa, restaurante, cambio de moneda, tienda, bar, ascensor...
PRECIO: Desde 60 euros | TIPO DE HOTEL: Regional | LOCALIZACIÓN: Mar
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